Paraíso perdido
Paraíso – Teruel 2010
Con otros ojos todavía podemos ver lo que hace tiempo murió: los chiquillos cazan cucharetas en la fuente de la plaza; un pastor se dirige a su hogar después de una larga jornada esquilando el rebaño, coito con oveja incluido. El cura llama a misa y, en menos del tiempo que hay entre campana y campana, los jóvenes ya se han desvanecido. Sólo queda el chapoteo eterno de la fuente.
Las flores de la ventana más pequeña crecen dirigiéndose hacia el cielo reclamando la atención del Sol. Intuyen que algún día no quedará nadie en la casa para cuidarlas y pretenden escapar levitando, pero están fuertemente raíz-atadas.
Al mediodía no hay ni un alma en la calle. Se oye un ladrido y de vez en cuando algún lejano balar del establo. Ya no queda nadie en el Paraíso, otro espejismo deshecho del pasado.
